Doce – La Joven Cuba


Juntémonos y venzamos, compañeros de la cola, urge darles una información:

La dirección del país, frunciendo el entrecejo, sin que medie entrecomillado alguno y para que no quede en entredicho nuestra capacidad de dar saltos «como solo pueden hacerlo los grandes del planeta», ha decidido multiplicar una experiencia implementada a comienzos de mes, de apabullante éxito, y de la cual son ustedes sus frutos más genuinos: la organización de los consumidores por tickets y a través de sus bodegas.

Algunos dirán: intentan generalizar la idea y terminan exportándola, con esa «capacidad de transferir tecnología a otros países». Pero la inventiva proviene del Sistema de Gestión de Gobierno basado en Ciencia e Innovación, más conocido por SGGCI, que algunos malintencionados identifican como siglas de «Sigue Gobernando Gente Completamente Inepta».

Consiste dicho invento en que, a partir de enero, según el número que cariñosamente han asimilado, puedan aprovechar las colas del picadillo para, enarbolando la libertad de expresión que les garantiza la carta magna, hacer picadillo a sus gobernantes, cuestionarlos, expresar lo que piensan de ellos, no importa si se refieren a los que ni siquiera piensan.

Muchos sospecharán que es una trampa. Nada más lejos de la mentira. La experiencia que tendrán el honor de inaugurar complementa el largo proceso para aprobar un documento de singular importancia que será discutido en el próximo período de sesiones de la Asamblea Nacional: la Ley de Comunicación, «envuelta en las peculiaridades y generalidades de una lucha histórica que impone la necesidad de crear una Filosofía de la Comunicación Socialista».

Observé algunas risitas cuando mencioné la palabra «discutido», y es que nos hemos acostumbrado a la unanimidad, y salir de ella será… un proceso más largo.

Algunos pasos vamos dando para desterrar del subconsciente esa inercia de que decir las cosas por su nombre es favorecer al enemigo, sobre todo si lo hacemos desde los medios de prensa. Ayer mismo, en Cubadebate, apareció un artículo que se titula «País de mierda», así, abiertamente. Cierto que se refiere a Argentina, pero algo es algo.

Y si tomamos en cuenta recientes investigaciones que revelan que más del ochenta por ciento de los lectores se quedan con la sola información de los titulares, miles de cubanos se acostaron anoche pensando en las profundas transformaciones que se esperan, como la ponderada en estos días, que tiene como protagonista la estrategia de desarrollo del municipio Martí, territorio que «se mueve» y que el Granma visualiza para el 2030 «con alto nivel de vida, próspero y sostenible».

«Le permitirá en breve garantizar, por solo citar un ejemplo, que su transporte público se mueva con combustible propio: el biometano», un gas que se obtiene a partir del syngas, o gas de síntesis, que preferiríamos ustedes llamaran de esta última manera y que se obtiene del excremento de los cerdos. Carne no habrá, mierda es lo que sobra.

He sido soez, pero «en la vida hay momentos en que una arenga, una frase contundente, un lema, hacen la diferencia», sobre todo «en un contexto que se ha comido eufemismos y optimistas augurios sin asideros, y nos ha devuelto, como un eructo disonante, la realidad en los moldes de la inflación, las colas, la escasez y algún que otro descreimiento». Y es que somos un pueblo «típicamente transido de pasión y de tenacidad».

Hoy, 31 de diciembre, última jornada de un año en que «la valentía mostró salud», hemos elegido esta tienda para hacer una prueba piloto del nuevo experimento. Siempre habrá quien intente hacer de nuestras colas un parangón de lo que se define, al referirse a los vecinos del norte, como «la cultura de la barbarie», «una crisis de vacío intelectual que se coagula en un proceso de condensación de odios y miedos».

La nuestra yo la acuñaría con una contundente consigna que nos define y que pronunció un delegado del Congreso de la FEU: «Esta es tu cultura: ¡embárrate!». Ustedes, desde el que tiene un turno bajito hasta el que marcó por gusto, son —y aquí cito con otro símil a la ministra de Educación— «el ejemplo de la sociedad anticipada».

Veo manos en alto. Me extendí en mi discurso y se avecina el nuevo año. Propongo dejar para enero la oportunidad de explayarse. A ese de allá atrás que se identifica con el ticket 723 solo le responderé que es cierto que las uvas valen de tres a cinco dólares el kilogramo en el mundo entero, y que parece una anomalía de mercado que las ofertemos a nueve, o a más de diez el racimo.

Las restricciones del bloqueo nos imponen traerlas por vía aérea, en primera clase, en un recorrido similar al que hizo el primer secretario para regresar de China. La continuidad que él representa nos hace fieles a las tradiciones patrióticas. Si les sumo las que impone la fecha del 31 de diciembre como signo de buena suerte y prosperidad, solo puedo exclamar: ¿para qué un racimo? ¡Con doce uvas basta para alcanzar la soberanía alimentaria!

We will be happy to hear your thoughts

Leave a reply

Shopping cart